La lección de Ona.

¡Feliz año nuevo!

Espero que hayáis disfrutado de las fiestas, el artículo de hoy trata sobre la historia que me contó mi tío Diego sobre su hija pequeña Ona, la cual le dio una de las mayores lecciones motivadoras de su vida.

Ona era pequeña, tenía unos 4 o 5 años cuando una tarde mi tío la vio de lejos  sola en el campo, jugando a su aire. Parecía tener algo en sus manos; mi tío se fue acercando a la niña sin decirle nada, y a medida que la distancia se reducía comenzó a escuchar a la pequeña ir deshojando una margarita:

¿Estoy fuerte?, ¿estoy muy fuerte?, ¿estoy fuerte?, ¿estoy muy fuerte?,¿estoy fuerte?, ¿estoy muy fuerte?,¿estoy fuerte?, ¿estoy muy fuerte?

Mi tío no se podía creer lo que escuchaba, emocionado al entender la repercusión del mensaje; y encontrándose ya junto a la niña le preguntó:

– ¿ De quién has escuchado eso Ona?

Y ella contestó:

– De nadie, papá.

Mi tío se giró alucinado por lo que acababa de escuchar, y en cuanto nos vimos me contó la historia…

¿Cómo una niña tan pequeña, sin influencia alguna podía tener un grado de motivación tan grande, que en su cabeza sólo existieran las opciones de estar fuerte o muy fuerte?

Quería iniciar este año nuevo con este ejemplo tan contundente, cuando estamos libres de influencias negativas, presiones o problemas que puedan afectar a nuestra autoestima. Nuestra propia  naturaleza no es de sentirnos incapaces, sino todo lo contrario.  Y por esto creo que el niño o la niña como en el caso de mi prima, ese ser que todos llevamos dentro no hay que perderlo nunca.

Lo que más me impacta, es como una niña tan pequeña no da opción en su cerebro a percibir la negatividad, ¡no existe para ella!. Entonces si todo aquello que te sucede en tu vida, sea lo que sea lo enfocas con una perspectiva positiva… ¿te das cuenta hasta dónde puedes llegar? no hay límite que te pueda frenar más allá del que tú mismo te quieras auto imponer. Y esto reside en todos y cada uno de nosotros.

Como muchos de vosotros sabréis, los hábitos tardan en implementarse y por eso los niños son el ejemplo perfecto de seres sin corromper; a los adultos nos cuestan una media de 66 días para establecer nuevos hábitos, por lo que no basta con un propósito sin más de año nuevo y anotarlo en una agenda, recordad la famosa frase de Thomas Edison:

Sudad la camiseta por vuestros objetivos, porque nadie lo hará por vosotros.

Este artículo va dedicado a mi tío Diego Gálvez Romero, mi ídolo y fuente de inspiración desde niño, I Love You!

Hasta la próxima, un saludo y ¡A POR TODAS!

JC

 

 

 

 

 

Por | 2015-01-03T13:46:10+00:00 enero 3rd, 2015|Motivación|Comentarios desactivados en La lección de Ona.

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